Durante el primer contacto con nuestro futuro empleador, la imagen que proyectamos toma mucha importancia y, por lo tanto, sabemos que hay que prepararse mentalmente para asistir a una entrevista.
Lo más importante es usar una vestimenta apropiada, reflejando profesionalismo y seriedad. Parte del cuidado de la imagen incluye evitar fumar y/o masticar chicle. Igualmente sustancial es proyectar carisma, por lo tanto, no olvides sonreír y ser amable con todas las personas que encuentres, tampoco hagas comentarios negativos sobre tus jefes anteriores y, al término de la entrevista, no olvides agradecer a tu entrevistador por la oportunidad brindada.
Por otro lado, es importante demostrar que tenemos interés en obtener el puesto de trabajo al cual aplicamos. Esto puede reafirmarse haciendo un par de preguntas sobre la compañía durante la entrevista. Debes mostrar seguridad y una actitud positiva, dejando de lado los nervios -para esto puedes hacer algún ejercicio de relajación, por ejemplo. Sin embargo, todos los esfuerzos encaminados a demostrar seguridad en ti mismo, no deben llevarte a parecer una persona arrogante o sobreconfiada.
Finalmente, recuerda que nunca está de más anticipar posibles preguntas que tendrás que responder en tu entrevista. Algunos de los temas más comunes que suelen requerir mayor reflexión son: referencias sobre tu niñez y juventud, temas relacionados a su educación, experiencia laboral, liderazgo, eficiencia, entre otras habilidades personales. De esta forma, y siguiendo todos las recomendaciones anteriores, tienes mayor posibilidad de brindar una buena primera impresión.

