Años atrás, estudiar y trabajar era la síntesis perfecta y motivo de orgullo para los estudiantes. Actualmente, la demanda de profesionales más capacitados hace que las carreras universitarias demanden más tiempo de estudio a los jóvenes. Sin embargo, muchas personas deciden realizar ambas faenas al mismo tiempo y, aunque cada uno tiene razones distintas, todos comparten un desafío común: aprender a ser organizados con el tiempo y las actividades que les demanden.
Las principales ventajas de llevar ambas actividades de la mano, son:
- Adquirir experiencia y vinculación con la práctica profesional.
- Permite desarrollar las habilidades de gestión: encargarse responsablemente de tu tiempo libre, actividades laborales y de estudio.
- Despliega las habilidades de planificación, especialmente, la organización del tiempo.
- El ingreso, en caso de trabajo remunerado, otorga independencia económica.
Por otro lado, entre las principales desventajas se encuentran: las carreras universitarias suelen alargarse por encima de su duración normal, poco tiempo libre para entretenimiento y distracciones, efectos negativos en el desempeño académico cuando no se sabe llevar ambas actividades en armonía, entre otros.
Finalmente, el desempeño de cada persona dependerá del esfuerzo y voluntad con la que se afronte este reto. “El que mucho abarca, poco aprieta”: no te satures de tareas con las que no puedas cumplir, o inscribir muchas materias a la vez, que no puedas rendir.
Pero sobre todo, ¡ánimos! Tú eres dueño de tu tiempo y puedes organizarte hasta encontrar el punto de equilibrio entre estudio y trabajo.
